¿A que se parecen las nubes?

¿A que se parecen las nubes?

"Y en ese momento es como si hubiese estado flotando en una nube esponjosa"

21. Salida de escape

Bipolar es un adjetivo, o más bien el segundo nombre que me ha acompañado siempre. Desde mi más tierna infancia supe que no era normal que mis estados de ánimo cambiaran tan deprisa. Estos cambios tan repentinos me producen trastornos en el cerebro, y es por eso que cada vez la angustia, la soledad y la desconfianza se apoderan de mí y dejo de ser yo.

Sé que mi psicólogo descartó la opción de poder ser bipolar, solo afirmó que era una niña a la que le gustaba pensar demasiado en las cosas y buscarle un doble sentido a todo.


Actualmente la mentira, el engaño y la desamistad fueron los que me habían producido un desajuste en mi organismo, por lo que solo le podía ver un sentido a la realidad. Todos ellos, los cuales prefería no nombrar, me habían ocultado algo, algo que tarde o temprano iba a descubrir, y aunque no lo supe de la manera perfecta y romántica como ocurren en las películas de Hollywood, lo acabé sabiendo.


Me levanté del sofá y me dirigí a mi habitación. Antes de coger la almohada y golpearla como si tuviera la culpa de todo la puerta sonó. Tenía miedo. Nadie tenía las llaves de este piso excepto yo y mi familia. Apagué la luz y fingí que no había nadie. Cogí un objeto pesado, el cual no supe identificar con tal oscuridad, y me coloqué detrás de la puerta. Un doble ritmo de pasos se acercaba a mi posición. No era una sola persona la que se encontraba al otro lado de la puerta. Mi pulsó empezó a fallar, y pasé de tener miedo a tener pánico. Debido a mis temblorosos movimientos nerviosos, el objeto que sostenía sobre mi mano se cayó y se hizo en mil pedazos.

Ante aquel escándalo, la puerta de mi habitación se abrió, y lo único que oí fue un grito agudo procedente de mi garganta.



POV Danny


Viajábamos en un coche negro bajo la luz de la luna por las calles de Madrid. La fría noche madrileña resultaba más cálida que la londinense. La amplitud de aquel coche reconfortaba mis articulaciones que  parecían dormidas. La música de fondo acolchaba mis oídos, los cuales dejaban de oír los lamentos de Harry. Tom y Dougie intentaban animarlo y darle esperanzas, en cambio yo me limitaba a decir: "Lo hecho, hecho está".


Me sentía bien después de haber pasado un divertido programa y después de haberla visto. Habían pasado semanas sin volver a ver aquellos ojos hipnotizadores y ese aroma tan dulce.


Antes de comenzar el programa, Anne y Mery nos sorprendieron en el camerino, y antes de preguntarnos sobre nuestra salud o sobre nuestra "no-amistad", nos preguntaron si sabíamos algo de Natalie.


flashback


Sólo quedaban seis minutos para entrar en plató. En la mirada de Harry podía leer la palabra "huída", en la de Tom "no lo hagas", y en la de Dougie "no hay huevos". Aquella situación me sacaba de mis casillas. Quería pasarlo bien y no estaba dispuesto a salir enfadado a plató con mis amigos.


- Chicos, ¿podéis venir aquí un momento? - los llamé para que se acercaran a mí.

- ¿Qué quieres Danny? - preguntó Tom

- ¡Vale ya! - grité - ¡Vamos a pasarlo bien! ¡Dejar de pensar en tías y centrémonos en divertirnos!

- Es imposible divertirme si pienso en ella - susurró Harry

- ¡Eso es algo totalmente contradictorio tío! - me acerqué a él - Ella ha sido la que te ha hecho sonreír y divertirte más que nunca, o ¿a caso todo lo que nos contabas de ella era mentira?

- No, pero...

- Nada de peros Harry, nada de peros - repetí

- ¡¿Pero que haceis aquí?! -dijo Dougie

- Dougie, he dicho nada de - giré la cabeza hasta la puerta, donde miraba Dougie - peros... - susurré al verlas. Al verla a ella.


Anne y Mery parecían atacadas y cansadas. Sus pelos despeinados demostraban que habían tenido que correr demasiado para colarse en nuestro camerino. Ambas iban con un chaquetón oscuro y una especie de gorra y gafas grandes que tapaban su identidad, sin embargo, todos sabíamos que eran ellas las enmascaradas.


Anne corrió hasta Tom y le abrazó fuertemente, y después hizo lo mismo con Harry, el cual estaba descolocado ante aquella situación.

Mery no siguió los pasos de Anne. Ella mientras se deshacía de su chaquetón y de su coleta mal hecha se acercaba al grupo con ganas de hablar.


- ¿Dónde está? - dijo mientras atraía hacia ella a Anne.

- ¿Quién? - quiso saber Dougie mientras miraba de forma triste a Anne

- Natalie.


Todos, e incluso ellas al oir ese nombre nos quedamos petrificados. Sabía que Harry, al igual que yo, había pensado lo peor de las cosas posibles que pueden ocurrir.


- ¿Qué le ha pasado?, ¿dónde está? - preguntó Harry

- Suponíamos que vosotros nos responderíais esas preguntas.

- No sabemos nada de ella... - Anne afirmó

- Ni de vosotros - interrumpió Mery a Anne

- Eso es porque habéis desaparecido durante meses - les eché en cara

- Ese no es tu problema - dijo Mery con una mirada desafiante


La conversación cayó en un silencio un tanto incómodo. Nadie sabíamos que decir. Faltaban menos de dos minutos para que el programa empezara, y aquella situación no ayudaba a que pensara en pasarlo bien.


- Ella está aquí, en España - susurró Anne al fin

- No es posible. Dime que eso no es posible - dijo Harry acercándose a Anne

- ¿Qué problema hay en que esté en su país? - preguntó irónicamente Mery

- Que puede ver el programa de hoy, que lo descubrirá todo de la manera más... más... ¡horrible! - dramatizó Harry

- Tranquilo Harry, tal vez no lo haga - le animó Tom - ni siquiera sabemos por qué habrá venido a España

- Seguro que lo ve - afirmó Dougie como si no hubiera escuchado a Harry - Y también estoy seguro de que se sorprenderá, pero al menos ella tendrá sus respuestas que tanto esperaba.

- No le hagas caso al enano - dije dándole un codazo - vamos a pasarlo bien.


Unas pequeñas llamadas a la puerta hicieron que el pánico de Anne y Mery inundara la habitación. Seguramente se habían colado de manera más ilegal posible. Ambas corrieron y se escondieron detrás de unos sofás que se encontraban en el fondo de la habitación.

La puerta se abrió. Tom, Dougie y yo fingimos normalidad mientras Harry miraba sus manos las cuales estaban cerradas con fuerza.


- Chicos, un minuto - se oyó detrás de la puerta


Aquello me hizo recordar los minutos antes de un concierto, y fue eso lo que me hizo recobrar la alegría de salir al plató con todos los demás.


- Chicos vamos, es hora de salir ahí fuera y pasarlo bien. Vqmos a hacerlo por nuestras fans.

- Sí, por ellas - dijo Tom

- ¿A que respuestas te referías sobre Natalie? - preguntó Harry estando fuera de lugar

- Oye Harry déjalo, ¿vale? - dijo Dougie - vamos a pasarlo bien.


Todos vimos como Harry recapacitaba durante un rato y después sonreía forzosamente. Salimos de aquella habitación, y antes de cerrar la puerta miré los sillones del fondo y suspiré.


- Chicas - las llamé

- ¿Qué? - susurró Mery

- Localizar a Natalie como sea. No podemos dejar que se entere así de esto.

- Si se enterará así nunca le perdonaría - dijo Anne

- Nunca nos perdonaría - maticé

- Voy a llamarla ahora mismo - sacó Anne el móvil corriendo.

- Mery, ¿puedes venir?


Mery se levantó rápidamente, y vino hacia a mí corriendo para evitar que llegara tarde.


- ¿Estaréis aquí después del programa?

- No creo.

- No creo que pueda estar otra vez tantos meses sin volver a verte.


Sabía que ella se había quedado un poco parada ante aquella afirmación tan real que hice. Estaba claro que no se lo esperaba. No podía dejar la conversación así. Necesitaba que ella me perdonara. La quería. Porque por muchas chicas que hubieran pasado por mi vida, ella había sido la única que se había echo con mi corazón.

Me acerqué rápidamente a ella, y miré sus ojos claros. Después de apartarle el pelo de la cara posé mis labios sobre los suyos, y a los pocos segundos, supe que el beso había sido correspondido.


fin flashback



El coche estaba a punto de aparcar en nuestro hotel. Yo estaba feliz, porque después de aquel beso con Mery las cosas en mi vida iban a cambiar. Sin embargo, ver así a Harry sin que aún supiera si Natalie sabía la verdad, era algo que me afectara, y no iba a permitir que uno de mis mejores amigos estuviera así sin saber todavía que había ocurrido.


Fin POV Danny



POV Mery


Ahora todo parecía distinto. Estaba harta de hacerme la dura delante de Danny para que pasase por lo mismo que pasé yo. Ese beso improvisado que me dio lo cambió todo. Ya sabía que al menos él sentía algo hacía a mí, aunque realmente no sabía con exactitud hasta que extremo podía estarlo.


Natalie no contestaba al teléfono. Anne estaba muy nerviosa y tenía la sensación de que Natalie iba a descubrirlo todo aquella noche.

Insistí en quedarnos allí escondidas hasta que acabara el programa para volver a ver a Danny, pero fue esta vez Anne la que eligió nuestro camino, por lo que salimos de aquel camerino nuevamente enmascaradas.


Después de tres horas dando vueltas por Madrid buscando algo o alguien que nos llevara a Natalie, me senté en un banco y Anne siguió mis pasos.


- Estamos buscando una aguja en un pajar. - afirmé

- ¿Y si le ha pasado algo? - preguntó Anne tristemente

- Sinceramente Anne, no creo que le haya pasado nada.

- ¿Por qué lo crees?

- No te contesta al teléfono porque desaparecistes, te alejaste de ella durante meses y ella solo te conocía a ti. Ha estado rodeada de mentiras.

- Yo nunca le mentí - dijo intentando no llorar

- Todos lo hicimos. Incluso yo que no la conozco aún - bufé

- He sido una mala amiga.


Nuestra conversación cayó en un silencio. Ambas sabíamos que nadie había tratado bien a Natalie durante estos meses. Nadie había sido lo suficientemente sincero con ella.

Realmente, a Natalie nadie le había mentido, sólo le habían ocultado que con los chicos que se relacionaba eran famosos. Esta situación yo no la veía con un grado alto de gravedad, pero claro, ellos y ella sí.


- Te perdonará - le dije al fin

- Eso es si la encontramos

- La encontraremos - dije cogiéndole la mano - La encontraremos - repetí.


Fin Pov Mery



Algunos creen en el destino y otros simplemente en las casualidades. Tal vez yo sea de esas personas que en un determinado momento dejan de creer. La vida en sí está rodeada de verdades y mentiras, y aunque me cueste reconocerlo, ahora mismo me encuentro en el punto más bajo de una montaña rusa.

Aunque no juzgue a mi suerte, soy participe de que no he hecho nada malo para que todo llegue a mi tan deprisa. Recopilando información puedo afirmar que al igual que las cosas buenas vienen de golpe, las malas también lo hacen, y aunque no me guste, es lo que hay.

Tal vez sean los improvistos, en vez de la mala suerte, lo que me están jugando una mala pasada. Ojala y pudiera retroceder en el tiempo - me repito una y otra vez. El tiempo, el tiempo es eso que pasa mientras vives, sonríes, lloras y duermes enamorada de una gran mentira.



Mi miraba se perdía entre la carretera, la cual se desvanecía cuando el vaho de mi frío aliento empañaba el cristal del taxi. Me dirigía hacía el aeropuerto como salida de escape. Intentaba huir de los problemas que me rodeaban, y el mejor sitio era Londres. Al menos sabía que allí podía soportar a mi conciencia unos meses más hasta que acabara la carrera, la cual la veía un poco abandonada desde hace un tiempo.


Aún me encontraba nerviosa. El susto que me habían dado mis padres en el piso había sido "brutal". No les esperaba por allí. Ni siquiera sabía que ellos sabían que yo estaba en Madrid. Ellos estaban allí por Marta. En ese momento me compadecía de ella. Estaban al tanto de todos lo que había pasado. Desde mi visita a España, hasta el aborto de Marta.


Las palabras que mi padre me dijo antes de salir huyendo de allí las tenía clavadas en mi mente como agujas. La inseguridad se apropiaba de mí. Cada vez me sentía más sola. Ni siquiera notaba la presencia del taxista. Necesitaba algo que me hiciera borrar de mi mente: "Natalie es vergonzoso esto que estás haciendo. Vuelve a Londres o a casa, pero desaparece de mi vista".


Realmente yo sabía que las palabras que decía mi padre no eran del todo sinceras, solo que el enfado que tenía consigo mismo por haber tenido descuidada a Marta hacía que las cosas le afectaran de una manera mucho más profunda y aguda.

Mi madre, en cambio, no me dijo nada. Se le veía en estado de shock, y eso era algo que me preocupaba.


Tenía tres cosas muy claras antes de montarme en el avión, el cual iba a despegar como no llegara rápido. La primera era obvia. Y es que el último mes y medio que quedaba de 2010 iba ha ser distinto, yo iba ha ser distinta, y no iba a dejar que nadie ni nada me hundiese de nuevo. La ingenuidad y la confianza ya no formarían parte de mi vocabulario personal, o al menos eso me había propuesto. La segunda, era que Harry me había mentido y al igual que él todos ellos y por mucho que me costase reconocerlo le quería, le quiero y le querré aunque en este momento dude de mis sentimientos. Y la última, y no por ello la menos importante era una pregunta, una pregunta que podría cambiar más de una respuesta. ¿Sería la misma persona la que había dejado embarazada a Marta, que la que había contado todo a mis padres?

 

 

***

Como siempre y por no cambiar de costumbre e de deciros que ¡muchísimas gracias por seguir leyendo esto! y que me perdoneis por el tiempo de espera.

Nunca sé cuando voy a encontrar un hueco para escrbir y menos para que la imaginación llame a mi puerta. Espero vuestros comentarios y vuestras manos negativas o positivas.


Me gustaría (si teneis twetter) que hicierais una mención a @Lidiia_smile (que soy yo) y pusierais algo tipo: " Leeo tu fic, méteme en la lista", o "¡puto fic!". No sé lo que se os ocurra. Es que voy a crear una lista de gente que lo lea para poder avisaros a todas y no dejarme a ninguna sin avisar, ¿os parece?


La tardanza en subir va ha seguir siendo así, y lo siento muchísimo pero es lo que tiene estar estresada :$. Aún así gracias por leer esto también. Besines galacticos. Os quiero.

20. Cambios repentinos.

Podemos abrir un amplio abanico al hablar de personas, pero en este momento sólo puedo distinguir dos tipos. Realmente me cuesta creer esto, pero es la única manera de aclararme ante la humanidad. Primero están las típicas personas que nos rodean día a día, y en segundo lugar se encuentran las personas que nos olvidan y se alejan de nosotros. Estas últimos hablan de la vida y su máximo rendimiento en tratar de disfrutarla, pero ¿qué es la vida? Describirla como una montaña rusa sería lo correcto. Todos tenemos momentos de alegría, momentos de tristeza, de emoción, de diversión, pero todos esos instantes se pasan mejor si vas acompañado por esas personas que quieres y necesitas a tú alrededor.


El pasar un día encerrada en una habitación de hospital, me había dado motivos para arreglar mis problemas mentales. Últimamente no pensaba en mí, es más, me reconocía como un ser invisible ante la humanidad. ¿Realmente era tan incomprensible?


- Disculpe señorita - dijo una voz afeminada sacándome de mis pensamientos - las horas de visitas se han acabado.


Miré el reloj verde pistacho que colgaba de la pared que estaba a juego con el rodapié de aquel hospital. Marcaba una hora, pero no la supe identificar. Mis ojos aún llorosos eran los que marcaban mi cruda realidad.


- Vale, gracias - dije regalándole una sonrisa forzada

- ¿Se encuentra bien? - preguntó preocupada


Negué con la cabeza por lo que en su cara apareció una preocupación aún mayor. Normalmente cuando estamos mal y nos preguntan que nos ocurre, solemos decir que estamos bien y que no nos pasa nada, pero es solo por preocupar lo menos posible a la persona interesada en saberlo. Yo, en ese instante, era incapaz de siquiera mentir sobre mi estado de ánimo.


Me acerqué a la cama donde dormía profundamente mi hermana.

Marta, el pequeño gran problema que me había sacado de mi lugar de residencia.

Me costaba creer lo que había pasado después de tanto tiempo alejadas. ¿Era real lo que había ocurrido 20 horas antes de encontrarme en esta situación?

Ella estaba ahí, rodeada de cables, mientras yo la miraba con tristeza. Una caída fue la que le hizo perder aquel bichito que crecía dentro de ella. Desde que ingresó no habíamos hablado de la supervivencia del bebé, supongo que era lo suficientemente inteligente para saber que lo había perdido.

Nunca sabré si hubiera querido tenerlo o no, porque nunca se lo preguntaría. Era algo que no quería saber, porque de algo que es imposible que pase es injusto crear respuestas imaginarias las cuales jamás sabremos si serán ciertas o falsas.

Miré su cara llena de pequeñas heridas debidas a la caída, y con suerte le conseguí dar un beso en la frente sin rozar ninguna de ellas. Cogí mi bolso que reposaba junto a mi silla y salí de aquella habitación, la habitación 101.



POV Anne


No se como lo hacía, pero Mery sacaba mi lado más revelador y salvaje. Tras ir a la casa de Natalie y encontrarnos, bueno, más bien, no encontrarnos nada, decidimos salir en su buscada por todo Londres.

Tanto Mery como yo habíamos dormido pocas horas a lo largo de esos días. Ambas estábamos preocupadas por su paradero.


Aunque Mery no la conociera, yo ya le había dado todos los detalles sobre su personalidad y su físico, por lo que estaba segura que ella la reconocería en cuanto la viera. Sí, estaba muy segura de ello.


- ¡Anne! Este taxi nos ha parado, ¡ven, sube! - gritó Mery desde el otro lado de la calle


La suerte que tenía Mery en momentos como estos era increíble. Un taxi nos había parado en mitad de la nada, a las más lejanas afueras de Londres.

Subí corriendo al taxi. Allí me esperaba ella y el taxista.


- Que suerte hemos tenido - afirmó Mery

- No, la suerte la tienes tú guapa - dije con retintín - ¿Crees que la encontraremos?

- Es difícil encontrar a un chica morena, alta, un poco en su mundo,... - dijo riendo - ¡Habrá miles como ella!

- Natalie solo hay una Mery - dije recordando esos momentos con ella en los que me apoyaba

- Oh oh! - riendo - Lo siento, "señora defensora de su amiga desaparecida."


Ambas dejamos la conversación por acabada y miramos por las ventanillas para ver si con un poco de suerte conseguíamos verla.


- Anne, ¿y si se ha ido con Harry? - preguntó

- No, no lo creo.

- ¿Por qué piensas eso?

- Por que si ahora estuviera con Harry ya nos hubiéramos enterado.

- ¿Por la prensa?

- No - dije negando con la cabeza - Harry no dejaría que los periodistas se enteraran tan pronto de la existencia de Natalie.

- Entonces, ¿por qué no lo crees?

- Por que si estuviera con el, bueno, con ellos - me corregí - al menos Dougie nos habría avisado.

- ¿Aún piensas que ellos piensan en nosotras?

-  No, tal vez, ¡quien sabe!


Se pasaron unos minutos en silencio. Sólo se oía la respiración fuerte del taxista que parecía interesado en nuestra conversación.


- Anne... - suspiró Mery

- ¿Qué? - contesté un poco borde al creer que volvería a mencionar a Dougie

- ¿Y si Natalie a vuelto a España?

- ¿Que? ¿Piensas que eso puede ser posible?

- No, no lo sé - dijo preocupada por su afirmación - Pero tía, piénsalo. Aquí ya no tiene a nadie. Tal vez se sentía sola porque se había alejado de ellos. Además, tú desapareciste de su vida durante meses y... ¡Bah! déjalo, tal vez sean  paranoias mías.

- Tus hipótesis pueden ser verdaderas.

- Señoritas - nos interrumpió el taxista.

- ¿Sí? - contesto un poco mosqueada Mery

- No debería meterme pero... creo que yo conozco a vuestra amiga.

- ¿Qué? ¿Cómo? ¿Dónde está?

- Ayer por la noche llevé a una chica al aeropuerto. Cuando descargué sus maletas pude leer en su etiqueta de equipaje el Nombre de Natalia Fernández. Vuestra descripción coincide con la chica que yo vi pero... puede tratarse de personas diferentes.


Mery y yo nos miramos con una auténtica cara de felicidad.


- ¡Llevemos al aeropuerto! - dijimos al unísono


Fin POV Anne



El reloj del metro marcaba las ocho y media de la tarde. Caminaba lentamente con la mirada perdida por aquellos pasillos enredados entre sí. Cientos de personas se cruzaban conmigo intentando esquivar mi torpeza al caminar. Con suerte, entré rápido en el metro y conseguí un sitio en el que poder sentarme. Miré por la gran cristalera que tenía enfrente de mí. Sin darme cuenta lloraba, y no sabía por qué. Bueno, en cierto modo si lo sabía. Estaba enamorada de la persona equivocada. Esa persona que se encontraba a miles de kilómetros de mí. El tiempo que había pasado cerca de él había sido fantástico. No podía imaginarme como hubiera sido si hubiera vencido a mi timidez ocasional y a mis miedos, y le hubiera dicho todos y cada uno de mis sentimientos.

Los recuerdos volaban en mi cabeza. Estaba enfadada conmigo misma, porque lo único que tenía de él, aquella pequeña nota que un día encontré debajo del sofá, la había perdido.


Quedaban tres paradas antes de llegar a mi casa. En la primera se subieron un grupo de adolescentes de entre 15 y 16 años totalmente enloquecidas con pancartas.


- Ojala volviera yo a esa edad - susurré sin que nadie me oyera.


Les miraba a los ojos, los cuales estaban llenos de emoción. Todo el mundo que estaba alrededor también las miraba. Eran como el juguete nuevo del metro.

Aquellas chicas me recordaron al otro grupo de jóvenes que me encontré al llegar hace una semana a Madrid en el aeropuerto. Podría jurar que las canciones que tarareaban eran las mismas. ¿Se trataba de la misma fantasía adolescente?

Intenté despejar mi mente mientras oía esa conversación.


- ¡Que no me lo creo tía!

- Dios mío, ¡que están a aquí!


Comenzaron a cantar una canción muy pegadiza, la cual yo no podía seguir la letra.


- La pena es que no podremos entrar en el plató

- ¡No voy a poder ver a mi hoyuelo!

- Me voy a perder a mis hormiguitas - dijo haciendo pucheros la más infantil del grupo


¿Un momento, hormiguitas? - pensé. Así era. Hacía más de cuatro meses que no veía mi programa favorito, el hormiguero. Era de esos tipos de programas que te hacían reír con lo que fuese.


Cuando quise darme cuenta llegue a mi parada, y me bajé dejando atrás a aquellas chicas. Caminé cien metros hasta llegar a mi piso.

Madrid no era como Londres, Londres era mucho mejor. No había tanta gente acaparando la puerta de entrada a tu casa, ni personas criticonas que te miraban día y noche de arriba a abajo para preparar un nuevo cotilleo a la mañana siguiente.


Entré en el portal, y subí por el ascensor, el cual se detuvo cuando llegó a la 4º planta. Saqué mis llaves del interminable bolso sin fondo y abrí la puerta.



POV Harry


Me resulta tan poco creíble esto que estamos viviendo, que aún me planteo la teoría de vivir en un sueño. Llevamos un día en España, de un sitio para otro sin parar. El agotamiento era mutuo entre todos nosotros. Podía asegurar que Danny y Dougie son los que más estaban disfrutando de este viaje, en cambio, Tom y yo estábamos un poco más apagados, como sin nos faltara algo, y así era.

Tom extrañaba a Gio, la cual hacía más de una semana que no veía. Y yo, yo la extrañaba a ella.

Caminar por las calles de Madrid era como caminar en su mundo. Todo lo que veía me recordaba a su forma de vestir, a su olor, a su acento español,...


- ¡Bueno chicos esta noche salimos en la tele! - dijo sonriente Dougie

- ¿Es hoy? - dije sin saber en que día nos encontrábamos

- Sí - dijo Danny abriendo una cerveza

- Dentro de dos días volvemos a Londres - dijo Tom sonriente

- Tío estás con Gio que no...

- Shhh! - le interrumpió Tom a Dougie - no acabes la frase que estamos comiendo.


Todos reímos.


Observé a mis amigos. Pude deducir que aunque Tom echaba de menos a Gio, lo estaba pasando bien en España, sin embargo, yo no lo estaba pasando tan bien.


- Harry, ¿quieres una cerveza? - me ofreció Danny

- No me apetece - dije desganado.

- Harry, estas así por... ¿ella? - dijo Dougie acercándose a mí.


No contesté. Notaba que seis ojos me miraban con ojos depredadores capaces de obtener información con tan solo un cruce de miradas con mis ojos. Decidí no mirarles.


- ¿Y si la llamas y le pides perdón? - sugirió Tom

- Eso no es buena idea Tom - dijo Danny

- Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón.


Todos miramos a Dougie tras esa afirmación. No podía ser verdad eso. Aún tenía la esperanza de verla otra vez y pedirle perdón por todo, por tantos secretos y por no haberle dicho antes que la quería.


- ¿A que viene eso Dougie? - quise saber - ¿Tú sabes algo que yo deba saber? ¿Crees que nunca me perdonaría? - Me levanté y me puse delante de él - Dougie dime lo que sepas.

- Harry relájate, ya te dije todo lo que sabía el último día que cenamos en tu casa.

- ¡Joder! - dije llevándome las manos a la cabeza

- Chicos en 10 minutos salís camino al plató - dijo una voz procedente de fuera de la habitación.


Empecé a meter mis cosas como un loco en mis maletas. Cogí mi chaqueta y una mano en mi hombro me detuvo.


- Hey! ¿Dónde vas? - dijo Danny

- A Londres, tengo que contarle la verdad antes de que sea demasiado tarde.

- No Harry, no puedes hacer eso tío, tenemos que salir en ese programa - dijo Tom

- No puedo, no puedo... Debo ir.

- Harry en dos días estaremos de vuelta en Londres - dijo Dougie tranquilizándome

- ¿Y qué? debo ir ahora, no puedo esperar más.

- Harry, piensa en nuestras fans.

- Has estado más de cuatro meses ocultándoselo, por dos días más no creo que pase nada.

- Vamos Harry, deja la maleta en el suelo y tranquilízate.


Les hice caso, ¿qué otra opción me quedaba? Eran tres contra uno, era imposible huir sin que uno de ellos me alcanzara.

Mientras trataba de tramar un plan para salir de allí sin ser descubierto, dos hombre corpulentos vestidos de uniforme llegaron a la sala donde nos encontrábamos para llevarnos a aquel programa llamado "El hormiguero".


Fin POV Harry



Si el tiempo dependiera de mis estados de ánimo el Apocalipsis ya hubiera inundado la superficie terrestre. Es increíble lo rápido que un ser humano puede pasar de estar bien ha estar mal. Es como si todo estuviera indeciso, como si nadie supiera controlar esto.

El caos y el desorden se acumulaban dentro de mí, y esto me producía escalofríos.


Después de ponerme mi pijama y encender la tele para escuchar el inicio de El hormiguero a través de su sintonía, me puse a preparar una cena ligera, ya que el apetito lo había perdido por completo.


Tenía un trozo de pan en la boca y la sintonía empezó a sonar. Pude oír decir a Pablo Motos que hoy estarían de invitados "Los Mcfly". Las prisas que me surgieron por intentar llegar a tiempo al salón y no perderme nada fueron vanas ya que aquel trozo de pan hizo que empezara a toser como una loca. Bebí agua, pero la tos era incontrolable. Fui al baño corriendo, y tras coger una gran bocanada de aire la tos se esfumó.

Me lavé rápidamente los dientes, y cuando estaba a punto de entrar en el salón, el móvil que se encontraba en la cocina empezó a sonar. Me acerqué y observé en la pantalla: "Anne".

No entendía a que venía esa llamada, y por un poco de despecho y de orgullo no descolgué.

Me senté en el amplio sofá adornado con dos almohadas a los lados y comencé a ver el programa.


- Están aquí, "¡Los Mcfly!" - dijo Pablo Motos acompañado con gritos de jóvenes adolescentes.


Me froté los ojos con fuerza. No podían ser ellos. ¿Qué estaba ocurriendo?

Tom, Danny, Dougie y él estaban allí en ese plató, rodeados de gritos que decían los bueno y fantásticos que eran. Ellos estaban aquí en España y yo no lo sabía. Mis amigos eran unos completos desconocidos para mí.

De repente, todo empezó a encajar. Esos secretos, esas dudas sin resolver, esas canciones que antes había oído,...

Vi el programa en silencio intentando descubrir algunos de sus secretos como artistas los cuales yo desconocía. Puedo decir que reí y lloré viéndoles por televisión. Realmente eran increíbles.


Acabado el programa apagué la televisión y agarré fuertemente una almohada.

Shock, confusión, enfado, tristeza, lágrimas, ansiedad. Eso era una pequeña lista de como me sentía en ese momento. No sabía como reaccionar ante aquella sucesión de imágenes que penetraban en mi cerebro a través de mis ojos.

Eran ellos, los que un día fueron mis amigos. A Tom siempre lo vi como un chico legal en el cual poder confiar y a Dougie como un hermano, ya que tanto él como yo no lo contábamos todo. Danny era un tío directo, que lo decía todo tal y como lo pensaba sin que antes la información llegara a su cerebro, era como si le faltara un embudo que reteniera las palabras que no tenía que decir, pero eso, era lo que lo hacía especial. Y, Harry, el chico del que estaba perdidamente enamorada, el que una noche me prometió que nunca me ocultaría nada y que siempre me diría la verdad, mintió, como otras muchas personas que me habían fallado a lo largo de mi vida.


No sólo me molestaba el echo de que no me confesaran que tenían un grupo el cual era muy conocido en España e incluso por la mayor parte del mundo, sino la desconfianza que me habían creado.


Una cruda punzada en el corazón me hizo estremecer, y comencé a respirar arrítmicamente. Era como si el aire fuera repelido por mis pulmones.


Había muchas cosas que era incapaz de entender. ¿De verdad yo merecía enterarme de algo así de esa manera? ¿Por qué no querían que lo supiera? ¿Qué había echo mal para que en unos meses mi vida fuera como una historia de lloro y angustia?


No, yo nunca había sido así. Nunca lo había pasado tan mal por algo o por alguien. Siempre había sido una chica feliz que pensaba de forma positiva, en cambio ahora no me reconocía a mí misma.

Una vez más me doy cuenta de que las cosas pueden cambiar, y por mi parte iban a cambiar.

 

 

 

***

Queridas lectoras, siento la espera y también lo siento por si no os ha gustado el capítulo y os he decepcionado. Tal vez muchas de vosotras penseis que la historia ya se ha ido a la mierda por esta parte final pero desde un principio pensé que debería enterarse así. Acepto críticas y MANOS ROJAS, y tambián aceptos comentarios de ánimo y MANOS VERDES.

Ahora estando en vacaciones, supongo que tendré más tiempo libre, por lo que podré escribir más pero.. ¡no os prometo nada!

Espero vuestros comentarios. Un beso para todas las lectoras impacientes, que gracias a ellas sigo escribiendo :) Os quiero.

 

Aviso Importante.

MCFLY SE SEPARA. Una vez captada vuestra atencón con este inicio de entrada, me gustaría pediros perdón por hacer que personas tan sumamente maravillosas como lo sois vosotras, mis lectoras, hayais tenido que esperar mucho tiempo para poder saber la continuación de mi fic.

Hace un mes comencé a escribir el capitulo veinte, pero por causas justificadas, acabé ingresada en el hospital cuatro días por algo llamado Amigdalitis Eritematopultácea. Tras volver a mi hogar se me fueron las ganas de todo y me costo demasiado volver a centrarme en las clases y recuperar la semana.

Por todo esto y muchas cosas más que simplemente ahora prefiero no recordar ya que no son agradables, dejé mi fic a un lado. Estos días de recapacitación y de subida de animo me han recordado por lo que escribía y de que y quienes escribía, así que dicho esto y nada más, he de comunicaros que Vuelvo, y para quedarme.

Posiblemente suba de vez en cuando, pero también hay que entender que 1º de Bachillerato pesa mucho.

Os animo a seguir confiando en mí y ha seguir leyendo mi fic. Visto lo visto os gusta y os doy las infinatas gracias, porque así creo que mi esfuerzo e imaginación merecen la pena.

Como supongo que por el tiempo os habeis olvidado de mi existencia, os recomiendo que reeleais el capitulo 19 para poneros al día, porque ya os aviso que en cuanto pueda subo el capítulo 20.

Gracias por seguir estando ahí y recordarme. Os dejo una página web de interés personal por si acaso quereis saber más sobre mí. Un besito muy fuerte. Os quiero.

 

http://ask.fm/LidiiaLittleSmile

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Natalie

Natalie

Harry

Harry

Mery

Mery

Danny

Danny

Anne

Anne

Dougie

Dougie

Emily

Emily

Lorena

Lorena

Robben

Robben

Tom

Tom

Jack

Jack

Hugo

Hugo

Sincerate

¿Cómo acabará la historia?

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