21. Salida de escape
Bipolar es un adjetivo, o más bien el segundo nombre que me ha acompañado siempre. Desde mi más tierna infancia supe que no era normal que mis estados de ánimo cambiaran tan deprisa. Estos cambios tan repentinos me producen trastornos en el cerebro, y es por eso que cada vez la angustia, la soledad y la desconfianza se apoderan de mí y dejo de ser yo.
Sé que mi psicólogo descartó la opción de poder ser bipolar, solo afirmó que era una niña a la que le gustaba pensar demasiado en las cosas y buscarle un doble sentido a todo.
Actualmente la mentira, el engaño y la desamistad fueron los que me habían producido un desajuste en mi organismo, por lo que solo le podía ver un sentido a la realidad. Todos ellos, los cuales prefería no nombrar, me habían ocultado algo, algo que tarde o temprano iba a descubrir, y aunque no lo supe de la manera perfecta y romántica como ocurren en las películas de Hollywood, lo acabé sabiendo.
Me levanté del sofá y me dirigí a mi habitación. Antes de coger la almohada y golpearla como si tuviera la culpa de todo la puerta sonó. Tenía miedo. Nadie tenía las llaves de este piso excepto yo y mi familia. Apagué la luz y fingí que no había nadie. Cogí un objeto pesado, el cual no supe identificar con tal oscuridad, y me coloqué detrás de la puerta. Un doble ritmo de pasos se acercaba a mi posición. No era una sola persona la que se encontraba al otro lado de la puerta. Mi pulsó empezó a fallar, y pasé de tener miedo a tener pánico. Debido a mis temblorosos movimientos nerviosos, el objeto que sostenía sobre mi mano se cayó y se hizo en mil pedazos.
Ante aquel escándalo, la puerta de mi habitación se abrió, y lo único que oí fue un grito agudo procedente de mi garganta.
POV Danny
Viajábamos en un coche negro bajo la luz de la luna por las calles de Madrid. La fría noche madrileña resultaba más cálida que la londinense. La amplitud de aquel coche reconfortaba mis articulaciones que parecían dormidas. La música de fondo acolchaba mis oídos, los cuales dejaban de oír los lamentos de Harry. Tom y Dougie intentaban animarlo y darle esperanzas, en cambio yo me limitaba a decir: "Lo hecho, hecho está".
Me sentía bien después de haber pasado un divertido programa y después de haberla visto. Habían pasado semanas sin volver a ver aquellos ojos hipnotizadores y ese aroma tan dulce.
Antes de comenzar el programa, Anne y Mery nos sorprendieron en el camerino, y antes de preguntarnos sobre nuestra salud o sobre nuestra "no-amistad", nos preguntaron si sabíamos algo de Natalie.
flashback
Sólo quedaban seis minutos para entrar en plató. En la mirada de Harry podía leer la palabra "huída", en la de Tom "no lo hagas", y en la de Dougie "no hay huevos". Aquella situación me sacaba de mis casillas. Quería pasarlo bien y no estaba dispuesto a salir enfadado a plató con mis amigos.
- Chicos, ¿podéis venir aquí un momento? - los llamé para que se acercaran a mí.
- ¿Qué quieres Danny? - preguntó Tom
- ¡Vale ya! - grité - ¡Vamos a pasarlo bien! ¡Dejar de pensar en tías y centrémonos en divertirnos!
- Es imposible divertirme si pienso en ella - susurró Harry
- ¡Eso es algo totalmente contradictorio tío! - me acerqué a él - Ella ha sido la que te ha hecho sonreír y divertirte más que nunca, o ¿a caso todo lo que nos contabas de ella era mentira?
- No, pero...
- Nada de peros Harry, nada de peros - repetí
- ¡¿Pero que haceis aquí?! -dijo Dougie
- Dougie, he dicho nada de - giré la cabeza hasta la puerta, donde miraba Dougie - peros... - susurré al verlas. Al verla a ella.
Anne y Mery parecían atacadas y cansadas. Sus pelos despeinados demostraban que habían tenido que correr demasiado para colarse en nuestro camerino. Ambas iban con un chaquetón oscuro y una especie de gorra y gafas grandes que tapaban su identidad, sin embargo, todos sabíamos que eran ellas las enmascaradas.
Anne corrió hasta Tom y le abrazó fuertemente, y después hizo lo mismo con Harry, el cual estaba descolocado ante aquella situación.
Mery no siguió los pasos de Anne. Ella mientras se deshacía de su chaquetón y de su coleta mal hecha se acercaba al grupo con ganas de hablar.
- ¿Dónde está? - dijo mientras atraía hacia ella a Anne.
- ¿Quién? - quiso saber Dougie mientras miraba de forma triste a Anne
- Natalie.
Todos, e incluso ellas al oir ese nombre nos quedamos petrificados. Sabía que Harry, al igual que yo, había pensado lo peor de las cosas posibles que pueden ocurrir.
- ¿Qué le ha pasado?, ¿dónde está? - preguntó Harry
- Suponíamos que vosotros nos responderíais esas preguntas.
- No sabemos nada de ella... - Anne afirmó
- Ni de vosotros - interrumpió Mery a Anne
- Eso es porque habéis desaparecido durante meses - les eché en cara
- Ese no es tu problema - dijo Mery con una mirada desafiante
La conversación cayó en un silencio un tanto incómodo. Nadie sabíamos que decir. Faltaban menos de dos minutos para que el programa empezara, y aquella situación no ayudaba a que pensara en pasarlo bien.
- Ella está aquí, en España - susurró Anne al fin
- No es posible. Dime que eso no es posible - dijo Harry acercándose a Anne
- ¿Qué problema hay en que esté en su país? - preguntó irónicamente Mery
- Que puede ver el programa de hoy, que lo descubrirá todo de la manera más... más... ¡horrible! - dramatizó Harry
- Tranquilo Harry, tal vez no lo haga - le animó Tom - ni siquiera sabemos por qué habrá venido a España
- Seguro que lo ve - afirmó Dougie como si no hubiera escuchado a Harry - Y también estoy seguro de que se sorprenderá, pero al menos ella tendrá sus respuestas que tanto esperaba.
- No le hagas caso al enano - dije dándole un codazo - vamos a pasarlo bien.
Unas pequeñas llamadas a la puerta hicieron que el pánico de Anne y Mery inundara la habitación. Seguramente se habían colado de manera más ilegal posible. Ambas corrieron y se escondieron detrás de unos sofás que se encontraban en el fondo de la habitación.
La puerta se abrió. Tom, Dougie y yo fingimos normalidad mientras Harry miraba sus manos las cuales estaban cerradas con fuerza.
- Chicos, un minuto - se oyó detrás de la puerta
Aquello me hizo recordar los minutos antes de un concierto, y fue eso lo que me hizo recobrar la alegría de salir al plató con todos los demás.
- Chicos vamos, es hora de salir ahí fuera y pasarlo bien. Vqmos a hacerlo por nuestras fans.
- Sí, por ellas - dijo Tom
- ¿A que respuestas te referías sobre Natalie? - preguntó Harry estando fuera de lugar
- Oye Harry déjalo, ¿vale? - dijo Dougie - vamos a pasarlo bien.
Todos vimos como Harry recapacitaba durante un rato y después sonreía forzosamente. Salimos de aquella habitación, y antes de cerrar la puerta miré los sillones del fondo y suspiré.
- Chicas - las llamé
- ¿Qué? - susurró Mery
- Localizar a Natalie como sea. No podemos dejar que se entere así de esto.
- Si se enterará así nunca le perdonaría - dijo Anne
- Nunca nos perdonaría - maticé
- Voy a llamarla ahora mismo - sacó Anne el móvil corriendo.
- Mery, ¿puedes venir?
Mery se levantó rápidamente, y vino hacia a mí corriendo para evitar que llegara tarde.
- ¿Estaréis aquí después del programa?
- No creo.
- No creo que pueda estar otra vez tantos meses sin volver a verte.
Sabía que ella se había quedado un poco parada ante aquella afirmación tan real que hice. Estaba claro que no se lo esperaba. No podía dejar la conversación así. Necesitaba que ella me perdonara. La quería. Porque por muchas chicas que hubieran pasado por mi vida, ella había sido la única que se había echo con mi corazón.
Me acerqué rápidamente a ella, y miré sus ojos claros. Después de apartarle el pelo de la cara posé mis labios sobre los suyos, y a los pocos segundos, supe que el beso había sido correspondido.
fin flashback
El coche estaba a punto de aparcar en nuestro hotel. Yo estaba feliz, porque después de aquel beso con Mery las cosas en mi vida iban a cambiar. Sin embargo, ver así a Harry sin que aún supiera si Natalie sabía la verdad, era algo que me afectara, y no iba a permitir que uno de mis mejores amigos estuviera así sin saber todavía que había ocurrido.
Fin POV Danny
POV Mery
Ahora todo parecía distinto. Estaba harta de hacerme la dura delante de Danny para que pasase por lo mismo que pasé yo. Ese beso improvisado que me dio lo cambió todo. Ya sabía que al menos él sentía algo hacía a mí, aunque realmente no sabía con exactitud hasta que extremo podía estarlo.
Natalie no contestaba al teléfono. Anne estaba muy nerviosa y tenía la sensación de que Natalie iba a descubrirlo todo aquella noche.
Insistí en quedarnos allí escondidas hasta que acabara el programa para volver a ver a Danny, pero fue esta vez Anne la que eligió nuestro camino, por lo que salimos de aquel camerino nuevamente enmascaradas.
Después de tres horas dando vueltas por Madrid buscando algo o alguien que nos llevara a Natalie, me senté en un banco y Anne siguió mis pasos.
- Estamos buscando una aguja en un pajar. - afirmé
- ¿Y si le ha pasado algo? - preguntó Anne tristemente
- Sinceramente Anne, no creo que le haya pasado nada.
- ¿Por qué lo crees?
- No te contesta al teléfono porque desaparecistes, te alejaste de ella durante meses y ella solo te conocía a ti. Ha estado rodeada de mentiras.
- Yo nunca le mentí - dijo intentando no llorar
- Todos lo hicimos. Incluso yo que no la conozco aún - bufé
- He sido una mala amiga.
Nuestra conversación cayó en un silencio. Ambas sabíamos que nadie había tratado bien a Natalie durante estos meses. Nadie había sido lo suficientemente sincero con ella.
Realmente, a Natalie nadie le había mentido, sólo le habían ocultado que con los chicos que se relacionaba eran famosos. Esta situación yo no la veía con un grado alto de gravedad, pero claro, ellos y ella sí.
- Te perdonará - le dije al fin
- Eso es si la encontramos
- La encontraremos - dije cogiéndole la mano - La encontraremos - repetí.
Fin Pov Mery
Algunos creen en el destino y otros simplemente en las casualidades. Tal vez yo sea de esas personas que en un determinado momento dejan de creer. La vida en sí está rodeada de verdades y mentiras, y aunque me cueste reconocerlo, ahora mismo me encuentro en el punto más bajo de una montaña rusa.
Aunque no juzgue a mi suerte, soy participe de que no he hecho nada malo para que todo llegue a mi tan deprisa. Recopilando información puedo afirmar que al igual que las cosas buenas vienen de golpe, las malas también lo hacen, y aunque no me guste, es lo que hay.
Tal vez sean los improvistos, en vez de la mala suerte, lo que me están jugando una mala pasada. Ojala y pudiera retroceder en el tiempo - me repito una y otra vez. El tiempo, el tiempo es eso que pasa mientras vives, sonríes, lloras y duermes enamorada de una gran mentira.
Mi miraba se perdía entre la carretera, la cual se desvanecía cuando el vaho de mi frío aliento empañaba el cristal del taxi. Me dirigía hacía el aeropuerto como salida de escape. Intentaba huir de los problemas que me rodeaban, y el mejor sitio era Londres. Al menos sabía que allí podía soportar a mi conciencia unos meses más hasta que acabara la carrera, la cual la veía un poco abandonada desde hace un tiempo.
Aún me encontraba nerviosa. El susto que me habían dado mis padres en el piso había sido "brutal". No les esperaba por allí. Ni siquiera sabía que ellos sabían que yo estaba en Madrid. Ellos estaban allí por Marta. En ese momento me compadecía de ella. Estaban al tanto de todos lo que había pasado. Desde mi visita a España, hasta el aborto de Marta.
Las palabras que mi padre me dijo antes de salir huyendo de allí las tenía clavadas en mi mente como agujas. La inseguridad se apropiaba de mí. Cada vez me sentía más sola. Ni siquiera notaba la presencia del taxista. Necesitaba algo que me hiciera borrar de mi mente: "Natalie es vergonzoso esto que estás haciendo. Vuelve a Londres o a casa, pero desaparece de mi vista".
Realmente yo sabía que las palabras que decía mi padre no eran del todo sinceras, solo que el enfado que tenía consigo mismo por haber tenido descuidada a Marta hacía que las cosas le afectaran de una manera mucho más profunda y aguda.
Mi madre, en cambio, no me dijo nada. Se le veía en estado de shock, y eso era algo que me preocupaba.
Tenía tres cosas muy claras antes de montarme en el avión, el cual iba a despegar como no llegara rápido. La primera era obvia. Y es que el último mes y medio que quedaba de 2010 iba ha ser distinto, yo iba ha ser distinta, y no iba a dejar que nadie ni nada me hundiese de nuevo. La ingenuidad y la confianza ya no formarían parte de mi vocabulario personal, o al menos eso me había propuesto. La segunda, era que Harry me había mentido y al igual que él todos ellos y por mucho que me costase reconocerlo le quería, le quiero y le querré aunque en este momento dude de mis sentimientos. Y la última, y no por ello la menos importante era una pregunta, una pregunta que podría cambiar más de una respuesta. ¿Sería la misma persona la que había dejado embarazada a Marta, que la que había contado todo a mis padres?
***
Como siempre y por no cambiar de costumbre e de deciros que ¡muchísimas gracias por seguir leyendo esto! y que me perdoneis por el tiempo de espera.
Nunca sé cuando voy a encontrar un hueco para escrbir y menos para que la imaginación llame a mi puerta. Espero vuestros comentarios y vuestras manos negativas o positivas.
Me gustaría (si teneis twetter) que hicierais una mención a @Lidiia_smile (que soy yo) y pusierais algo tipo: " Leeo tu fic, méteme en la lista", o "¡puto fic!". No sé lo que se os ocurra. Es que voy a crear una lista de gente que lo lea para poder avisaros a todas y no dejarme a ninguna sin avisar, ¿os parece?
La tardanza en subir va ha seguir siendo así, y lo siento muchísimo pero es lo que tiene estar estresada :$. Aún así gracias por leer esto también. Besines galacticos. Os quiero.











